miércoles, 2 de mayo de 2018

La cara oculta del Loch Ness

Cualquiera conoce el Lago Ness gracias al mito del monstruo de ese lago, lo cual hace que sea una visita que no puede faltar bien sea cuando contratan un tour por Escocia, o bien cuando uno decide alquilar un coche o viajar en medio público de transporte. La forma más usual de visitarlo, por la que van todos los turistas, es la que recorre el lago por la cara norte, con paradas en pueblos con museos, hoteles y restaurantes como Drumnadrochit o Fort Augustus, pero hacer turismo no es lo mio, lo mejor para conocer la realidad de una zona es viajar e ir por libre.

Este itinerario sobre el que voy a escribir en estas líneas, comienza llegando desde Inverness hasta el Lochside Hostel, en Altsigh, el cual se reabrió hace unos pocos años y está entre Drumnadrochit y Fort Augustus, pudiendo llegar a él en autobús, ya que tiene parada propia.

Este albergue situado a orillas del propio Loch Ness, es el lugar perfecto para conocer la zona, ya que no es frecuentado por los molestos tours que siempre que llegan a un albergue, lo colonizan y van a su bola, sin prácticamente interactuar con la gente de la zona.

 Vistas del Lago Ness desde el albergue

Mi primera sorpresa al llegar ahí, ya que lo reservé para dos noches, es que no escuchaba hablar inglés, y no tardé en darme cuenta en que había dos argentinas y una española trabajando alli, las cuales daba pena despedir el día que abandoné el albergue, además de gente de Australia, Inglaterra, Francia... con que era el lugar perfecto para mejorar el inglés.

Nada más llegar, llovía un poco como es habitual, pero tenía ganas de conocer un poco de la zona, y frente al albergue, cruzando con cuidado la carretera, había un camino el cual te lleva por el medio del bosque, precioso para pasear y desconectar.

 Camino al otro lado del albergue

Ya de vuelta en el albergue, hablando con la gente que allí trabaja y algún huésped, veo a un grupo de españoles, dos chicos y dos chicas en la cocina dejando sus cosas en la nevera, y comenzamos a hablar, gente muy maja de Elche que estaba recorriendo la zona con el coche, y me preguntaron lugares de la zona y resto de Escocia para visitar, con que con unas cervezas, y algún cubata de por medio, hacemos amistad y me invitan para ir con ellos a visitar alguna zona que les recomiende. Y les recomendé la orilla más desconocida del Loch Ness, ya que nunca había estado y había leído sobre ella y me la habían recomendado desde el propio albergue.

La mañana siguiente, comenzamos la ruta llegando hasta Fort Augustus, donde nos desviamos para coger la carretera que rodea el Loch Ness por la cara sur. Se trata de una carretera bien cuidada pero con zonas estrechas, curvas, subidas, curvas, bajadas, y más curvas... 


Vamos ascendiendo hasta que sin saberlo acabamos en un espectacular mirador, donde es obligada la parada, aunque hiciera un viento digno del propio Cierzo mientras caen gotas heladas sobre la cara.





Continuando el camino, seguimos disfrutando de los paisajes y la Escocia más natural, hasta que vemos una granja reconvertida en cafetería-pastelería, mientras disfrutamos de las Highland's Cow, las típicas vacas de la zona, que son bien cotillas y se acercan para ver lo que hacíamos.




Más adelante, vemos el típico cartel de carretera que avisa de que hay un monumento en la zona, con que paramos y hacemos caso a las indicaciones, por las cuales bajamos del coche, tomamos un sendero al otro lado de la carretera, y vamos descendiendo mientras cada vez escuchamos un sonido más ensordecedor, sentimos más fresco, y sobre todo mucha más humedad, hasta que tenemos delante la espectacular (Falls of Foyers). Una impresionante cascada que desciende bruscamente para desembocar en aguas del Lago Ness. Tras disfrutar de las vistas y descansar un poco en unos bancos que hay junto al sendero, continuamos la ruta.



La siguiente parada era algo que tenía pensado visitar desde hace tiempo, uno de los lugares más misteriosos de Escocia, y no puede ser otra cosa que Boleskine House, en Foyers. Aparcamos el coche donde buenamente podemos, y continuamos la carretera hasta que llegamos a un cementerio a orillas del lago, mientras que al otro lado de la carretera, oculta por la maleza se encuentra dicha casa, a la cual accedimos saltando una valla y evitando la maleza.


Esta casa, para cualquiera que pase por ahí y la vea, solo pensará que es una casa en ruinas devastada por un incendio hace unos años, pero para otra gente, esta casa se construyó sobre el terreno que había ocupado una iglesia que fué incendiada con todos los parroquianos dentro, y fue la casa que utilizó Aleister Crowley, o mejor conocido como Mr.Crowley, el conocido ocultista, que compró la vivienda para sus rituales satánicos. Años más tarde, la compro Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, atraído por la figura de Crowley y todos los sucesos paranormales que allí sucedían.
Finalmente, tras pasar por otros dueños, fue abandonada y utilizada por particulares para rituales satánicos, vandalismo, y quizás cosas más "morbosas", hasta que en 2015 fue incendiada, probablemente en alguno de estos rituales.





Personalmente, no me atreví a entrar, pero más que nada por que se encuentra en ruinas, una auténtica pena no haber visto si es verdad que se siente energía del inframundo, o simplemente no se sentía nada.

Finalmente, sin ninguna incidencia para normal, vamos a Inverness a comer de supermercado (una barra de pan, queso y pavo en lonchas), para completar la vuelta al lago y comernos el bocadillo frente al Urquhart Castle (Drumnadrochit), y ya llegar al albergue y despedirnos, es lo malo de conocer gente en estos lares, que te despides y aunque sigas en contacto no sabes si vuelves a verla.


miércoles, 7 de febrero de 2018

La Edimburgo que se pierden los turistas

En cualquier página web, programa televisivo, o en ferias de viajes, se vende y ofrece una imagen típica sobre Escocia, con las Highlands, las Highlands Coos, y la Edimburgo típica con su Castillo, Royal Mile, Calton Hill, Old y New Town destinada especialmente para turistas. Sin duda son lugares que hay que visitar y disfrutar, pero si se quiere conocer la capital escocesa real, y sobre todo, si se dispone de unos días más, es obligado recorrer otras zonas de la ciudad y alrededores, además del Castillo de Linlithgow o la Rosslyn Chapel (de la cual ya escribí en su día).

Desde St. Andrews Square, una de las plazas más importantes de la New Town, podemos coger el autobús 43, con destino South Queensferry, donde tras un recorrido de una media hora, llegamos a esta pequeña localidad pesquera a las afueras de la capital y, tras un pequeño paseo por sus cuidadas calles, podemos disfrutar del majestuoso Forth Rail Bridge. Puente ferroviario construido en 1882 que conecta Edimburgo con el norte de Escocia, y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En su construcción hubo gran cantidad de heridos y un elevado número de fallecidos. En algunos billetes de libras escocesas, aparece este puente como imagen.






(South Queensferry y Forth Rail Bridge)


De vuelta en Edimburgo, es imprescindible un paseo por lugares como el Dean Village, el cual ya describí en su día, pero no está de más recordarlo. En las proximidades del anteriormente mencionado lugar, se ubica el West End y Haymarket. Zona característica de esa parte de la ciudad con su encantadora arquitectura, y zona en la que encontramos hoteles como el Hilton, o consulados internacionales.

Sin ninguna duda, y a nivel personal, el lugar más imponente de esta zona es la Catedral de St Mary, la cual es ignorada por la mayoría de los tours turísticos pero es una gran obra de arte. La entrada es gratuita, pero lo mejor son los atardeceres con la luz que recibe la fachada principal.


(Atardecer de la Catedral de St Mary por delante y por detrás)


Esta localidad, ofrece numerosas rutas para caminar o incluso para hacer senderismo en las afueras. Una de las rutas más conocidas, es el Water of Leith Walk, el cual va desde Balerno, hasta el barrio portuario de Leith discurriendo junto las aguas del Water of Leith. Si, Edimburgo también tiene río.


(Dean Village)


Se puede empezar desde cualquier punto de sus 19 kilómetros de longitud. Puntos como el mencionado Dean Village, o como en este caso, desde el puente Stockbridge. La zona que rodea este puente, la cual está en las proximidades de la New Town, tiene rincones y calles totalmente desconocidos para los foráneos y que son totalmente merecedores de una visita, como es el caso de Circus Lane, una calle que te hace olvidar el que estés en una capital, en pleno centro, tanto por su belleza como por su tranquilidad y cuidado.


(Circus Lane) 


Desde el ya citado puente de Stockbridge, comenzamos la caminata por la ribera del río, aguas abajo, pasando por zonas que parecen boscosas y que estés totalmente metido en plena naturaleza. Sólo te encuentras con gente caminando o haciendo deporte, el ruido del agua, y los patos que fluyen tranquilamente junto las aguas.


 (Water of Leith Walk)


Si se cree que lo mejor es el camino en sí, el final de la ruta no se queda atrás. De repente se abandona el paisaje de árboles y de ribera, para adentrarse en el centro del barrio de Leith, el cual ha querido independizarse de Edimburgo. Disfrutando por la desembocadura del río en el Firth of Forth del ambiente pesquero de este lugar termina esta ruta donde se puede culminar con una degustación de productos de la zona como pescado o marisco, eso sí, hay precios para todos los gustos, aunque vale la pena hacer algún esfuerzo por la causa.


(Leith)


De vuelta al centro de Edimburgo, como no, no podemos perdernos por los "Close", los cuales son estrechas callejuelas que recorren la Old Town en perpendicular a la Royal Mile. En pleno bullicio de turistas y negocios, aparece este oasis de tranquilidad y paz, además sirve para hacer deporte el recorrerlos, ya que hay pronunciadas bajadas y subidas hasta la parte baja de la Old Town.




(Diferentes "Close")


No está de más recordar otros lugares que ya mencioné en una entrada anterior, como cualquiera de los cementerios que hay por el centro de la localidad, o ir a Cramond Island cogiendo el autobús 41.


(Interior de The Cramond Inn, Cramond)

Por supuesto, no está de más entrar en cualquier pub de la ciudad, no sólo en los del centro donde van todos los turistas... o disfrutar de un buen Scottish Breakfast, como en la zona de Dalry.




(Scottish Breakfast en CJ's Café e interior de Dickens Lounge Pub, Dalry Road)





martes, 26 de diciembre de 2017

Vuelta a Escocia (Loch Ossian-"Trainspotting")

Para los que somos unos "frikis" de la película escocesa "Trainspotting", una de las escenas míticas se rodo en esta zona, completamente perdida en medio de la nada, en el centro de las Highlands, y donde casualmente, sólo se puede acceder en tren.

Desde Fort William, el ferrocarril va ascendiendo paulatinamente hasta llegar a la estación más alta del Reino Unido, donde bajan desde senderistas para disfrutar de una jornada de disfrute de la naturaleza, algunos locos en busca de un lugar apartado y que encima tiene historia cinematográfica y gente que quiere alojarse ahí para ascender algunos "Munros" de la zona. Un Munro, es cualquier montaña de Escocia que supera los 3000 pies de altitud, lo que en nuestro sistema métrico significan más de 910 metros sobre el nivel del mar. En total hay 284 Munros.

Una vez apeado del tren, veo que hay un restaurante con estaciones en el edificio que antiguamente se utilizaba como estación, pero antes de tomar un refrigerio cervecil, recorro una pequeña distancia para hacer unas fotos en el lugar donde se rodó la ya comentada escena.

Ya habiendo tomado esas fotos, entro a tomar una cerveza y ver que tipo de personas trabajan ahí, como no podía ser de otra forma, gente joven y muy agradable, donde enseguida se dignan a darte conversación y casi te apena irte de ahí, pero tenía que recorrer unos veinte minutos para llegar hasta el albergue a orillas del Loch Ossian. 



El camino de acceso es simplemente impresionante, donde se puede recorrer el lago, el cual se halla en medio de la nada, y con alguna pequeña isla llena de perennifolias.




Ya en el albergue, me recibe la dueña del alojamiento, la cual es una mujer que me recuerda a los hippies de los setenta que todavía siguen viviendo así. Las letrinas están sobre una fosa séptica, donde lo único negativo era el fuerte olor que ascendía, los cuales no eran malos por los olores, ya que no olía a excremento, sino por los gases tóxicos que ascendían por la materia orgánica descompuesta.

En el edificio principal, hay una cocina rústica que tiene de todo, con unos bancos y mesas de madera, y lo más importante, un fuego. Y las habitaciones con literas y duchas con agua caliente, eran más que acogedoras.



Tras comer y un rato de lectura, hablo con dos montañeros ingleses, los cuales al contarles que soy de Zaragoza, me empiezan a hablar de Nayim y su famoso gol. Finalmente, salgo a recorrer el camino que rodea el Loch Ossian, donde sólo se escuchaba el silencio, y a algunos animales a lo lejos. 


Antes de volver, decido atravesar unas turberas, donde me lleno de barro y agua, pero eso es algo que en nuestra tierra por las escasas precipitaciones y tipos de suelo, no podemos hacer, así que disfruto de ello.





Una vez anochece, ceno hablando con la gente que se encontraba ahí, donde me encuentro a una pareja que había conocido en noches anteriores, y casi todos me decían que su sueño era vivir en la costa española una vez jubilados. 

(Luna llena sobre el albergue)

Dado que había poco que hacer, pronto a leer y dormir, ya que el día después tocaba un largo trayecto hasta Edimburgo, pero pude disfrutar de nuevo del maravilloso paisaje entre el albergue y la estación a primera hora de la mañana, con un radiante sol escocés.

 (Amanecer sobre el Loch Ossian)